2017-02-26
25 años pasan del genocidio de Jodyalí

Jodyalí era una población de Azerbaiyán situada dentro de los límites administrativos de la región de Nagorno-Karabaj del país, sobre el camino hacia Agdam - Shusha, Khankendi (Stepanakert) - Askeran, cerca del único aeropuerto de la región. Su población estaba constituida en más de 7 mil personas.

En la madrugada del 25 de febrero de 1992 la ciudad fue presa de un fuego enemigo intenso proveniente de los pueblos de Khankendi y Askeran, que ya habían sido ocupados por fuerzas armenias. Durante las noches del 25 y 26 de febrero fuerzas armenias, apoyadas por el regimiento 366 de la ex Unión Soviética, rodearon completamente el pueblo, que en realidad había sido aislado ya de sus regiones vecinas a través de la limpieza étnica de la población azerbaiyana que lo habitaba. Estas tropas ocuparon el pueblo, casi destruido en su totalidad por la artillería pesada disparada. Al final, 150 personas que defendían los restos de la ciudad fueron asesinados por este fuego enemigo y las fuerzas superiores de un regimiento que avanzaba en el territorio. Los pocos defensores del pueblo, todavía con vida, trataron de crear para los cientos de residentes de la ciudad, n corredor humanitario por el cual pudieran escapar de sus hogares.

Bajo condiciones severamente adversas, la población de la ciudad se trasladó en medio de la noche, sólo para ser encontrada a mitad del camino por fuerzas militares armenias. Miles de ciudadanos que intentaban escapar fueron emboscados en varios puntos de su camino y acribillados por una lluvia de balas, algunos intentando incluso buscar refugio en los terrenos montañosos y el bosque cercanos. Fuerzas de la llamada Armada de Defensa de Nagorno Karabaj, habiendo eliminado a un grupo de policías que acompañaban a los refugiados, volcaron su furia contra los civiles sin protección, asesinándolos, ya fuera con armas de fuego, mutilando sus cuerpos e incluso arrancando el cuero cabelludo de algunos de ellos como trofeos de la guerra de Karabaj.

En sólo unas horas de las noches del 25 y 26 de febrero, 613 personas fueron asesinadas, incluyendo 106 mujeres y 83 niños. 56 de estas personas fueron asesinadas con una brutalidad inusual, 8 familias fueron exterminadas por completo, 25 niños perdieron ambos padres y 130 niños perdieron a alguno de sus dos padres en una masacre que se ha convertido en el castigo más grande que la población civil ha sufrido en los tres años de la fase militar de este conflicto.